Desde el Sindicato 25 de Marzo y la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), junto a diversas plataformas y colectivos sociales de Extremadura, hemos decidido volver a impulsar una manifestación unitaria para este 1º de Mayo -Día internacional de la Clase Obrera- bajo el lema “Ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases”.

El pasado año, ya conseguimos aglutinar a diversas fuerzas del sindicalismo combativo y los movimientos sociales de la región, en una convocatoria que puso en el centro la necesidad de construir un gran movimiento de oposición a los planes de guerra imperialista. Hoy, pasado un año, el militarismo, el rearme y el imperialismo belicista más brutal, han continuado avanzando hasta situarnos en un escenario de guerra total y genocidio encabezado por EEUU, Israel y la OTAN. Esto exige recuperar el espíritu internacionalista del Primero de Mayo, expresando nuestra más rotunda solidaridad con los pueblos víctimas de la agresión imperialista.

No nos llevemos a engaño, los efectos de esta situación no se limitarán a manifestarse de “fronteras afuera”: los avances hacia la guerra se harán cargar sobre nuestras espaldas. El desvío de recursos para sostener sus agresiones, se hará a costa de exprimirnos más, reduciendo nuestro poder adquisitivo, deteriorando nuestros servicios públicos para aumentar los gastos militares e incrementando la represión contra la disidencia interna. En definitiva, imponiendo a la clase obrera el coste de una economía de guerra.

El Estado, su gobierno y sindicatos, presumen de “progresismo” con medidas y declaraciones que encubren nuestra realidad tangible. La retribución de sectores en los que se habían conquistado mejores condiciones (construcción, metal,…) ha empeorado de la mano de las subidas del SMI, que se ha convertido en el salario más frecuente, utilizándose como referencia para la firma de convenios colectivos.

El problema de la vivienda se encuentra desbocado, sin que se ponga el más mínimo freno a los intereses de rentistas y fondos buitres. Los servicios públicos continúan su proceso de desmantelamiento, mientras prosiguen los planes para endurecer aún más el reconocimiento del derecho a la baja médica. Este mismo mes, se ha consumado el aumento de la edad de jubilación a los 67 años.

Junto a esta situación general, hemos de tener en cuenta la realidad específica de Extremadura, donde estamos asistiendo al desarrollo de un enorme número de proyectos vinculados al saqueo de los monopolios energéticos como Iberdrola, la profundización en las políticas de privatización de los servicios públicos y la aprobación de leyes reaccionarias como la Ley de Concordia por parte del gobierno de María Guardiola o la continuidad de unos niveles de pobreza y precariedad especialmente elevados, que siguen repercutiendo en la emigración de la población.

La situación exige que demos un paso al frente. No podemos permitir que el malestar sea canalizado por la extrema derecha y sus discursos de odio contra inmigrantes y mujeres. Los trabajadores tenemos que volver a actuar como una clase para hacer frente a un sistema capitalista que nos conduce a la barbarie, reforzando nuestras organizaciones y militando por las conquistas de nuestros derechos.

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

Octavilla: